LECCION 25: SEPTIMO MANDAMIENTO


23 Mar
23Mar

El séptimo mandamiento es: No hurtar

Prohíbe dañar injustamente al prójimo en sus bienes.  

Modos de dañar injustamente al prójimo en sus bienes:

  1. Quitar o retener lo ajeno contra la voluntad de su dueño. 
  2. No pagar las deudas, pudiendo. 
  3. Promover pleitos inútiles o injustos. 
  4. No trabajar los empleados y obreros el tiempo debido. 
  5. Pagar los patrones menos de lo justo, explotando a los trabajadores. 
  6. Perjudicar propiedades ajenas. 
  7. Herir o matar animales del prójimo. 
  8. Dejar que se echen a perder las cosas encomendadas. 
  9. Recibir, esconder o comprar una cosa hurtada. 
  10. Cometer fraudes y usuras ilícitas. El fraude se comete: engañando al prójimo en el comercio con pesos, medidas o monedas falsas, y con mercancías averiadas; falsificando escrituras y documentos; haciendo trampas en las compras y ventas o en cualquier otro contrato, negándose uno a dar lo justo o convenido. 

La usura se comete cuando se exige sin legítimo título, un interés ilícito por alguna cantidad prestada, abusando de la necesidad o ignorancia del que recibe el dinero prestado. 

Hurto es tomar ocultamente los bienes ajenos. Rapiña es tomar los bienes ajenos con violencia y manifiestamente.   

NECESIDAD EXTREMA Y JUSTA COMPENSACIÓN

Excusan del pecado de hurto la necesidad extrema o casi extrema, y la justa compensación. 

Necesidad extrema o casi extrema es cuando hay un peligro próximo y cierto de la vida o de otro mal muy grave. En este caso, si no hay otro medio para remediar la necesidad, se puede tomar sólo lo estrictamente necesario para librarse del peligro. 

Para la justa compensación es necesario que la deuda sea cierta, que no se tome más de lo que se adeuda, y que no se tenga otro medio para cobrar sin grave inconveniente. Para evitar el peligro de equivocarse, conviene no usar de la justa compensación, sino después de haberse aconsejado con el confesor. 

En los dos casos citados no se toma lo ajeno, sino lo propio; pues en caso de extrema necesidad todas las cosas son comunes; y en el de justa compensación, uno toma lo suyo. 

No se considera hurto comer un poco de fruta en campo ajeno, con tal que no se lleve. Tampoco se considera hurto, generalmente, el ir a buscar leña en bosques ajenos, con tal que no se echen a perder los árboles. 

QUÉ PECADO ES EL HURTO

El hurtar es pecado grave o leve según el valor de la cosa hurtada y el daño que se haya causado. 

Es pecado grave cuando se roba alguna cosa de importancia o se perjudica gravemente al prójimo. Se puede perjudicar gravemente al prójimo, aun quitándole cosas de poco valor. 

Es materia relativamente grave el robar a uno lo que gana ordinariamente en un día. En los hurtos que los hijos, que viven en familia, hacen a sus padres, se requiere doble cantidad para llegar a mortal.  Al llegar a cierta cantidad de importancia es siempre pecado mortal, aunque se robe al Estado o a personas muy ricas. San Alfonso de Ligorio fijaba dicha cantidad hasta 15 francos; pero en aquellos tiempos la moneda tenía un valor superior al de ahora. 

Los hurtos pequeños son pecado grave: 

1º Cuando se tiene intención de llegar a una cantidad de importancia. 

2º Aun sin esta intención, si sumados en el espacio de dos meses constituyen una cantidad de importancia, el hurto pequeño que llega a constituirla es pecado grave. 

3º Cuando hay conspiración, esto es, cuando varios de común acuerdo se unen para robar o dañar al prójimo en algo de importancia. 

RESTITUCIÓN  

El que ha robado o dañado al prójimo en sus bienes, si puede, debe restituir y resarcir los perjuicios causados. 

La restitución debe hacerse al dueño o a sus herederos: si esto no es posible, la restitución debe hacerse a los pobres o a una obra pía, para lo cual conviene consultar al confesor. Cuando la restitución es de cosa de poco valor, puede hacerse a los pobres o a una obra pía, si hacerla al mismo dueño, aunque se sepa quién es, ofrece algún inconveniente. 

La restitución puede y casi siempre debe hacerse secretamente; puede uno valerse de otra persona de confianza. 

El que encuentra una cosa de algún valor debe hacer la debida averiguación para encontrar al dueño y entregársela; si no lo encuentra, puede guardársela. 

OBSERVACIONES OPORTUNAS PARA GUARDAR EL 7º MANDAMIENTO

El séptimo mandamiento nos ordena: dar a cada uno lo suyo y respetar lo ajeno; no tener amor desordenado a los bienes temporales; evitar la ociosidad, la gula y todo lo que conduce al robo; hacer buen uso de los bienes que el Señor nos ha concedido, facilitando trabajo, asistencia y limosna a los pobres. 

La honradez es base del bienestar social. Los calificativos de ladrón, tramposo, etc. son deshonrosos. Debemos procurar portarnos de tal manera que nunca nuestra conciencia nos pueda reprochar. 

Los ladrones son castigados por las leyes divinas y humanas; si escapan de los castigos de los hombres, no escaparán de los castigos de Dios.

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