LECCIÓN 5: CREO EN DIOS PADRE TODOPODEROSO, CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA


02 Nov
02Nov

Queridos amigos lectores y estudiantes:

Nuevamente, les damos la bienvenida y les deseamos una santa semana! Hoy presentamos el primer artículo de nuestro hermoso Credo. Repasemos estas verdades fundamentales, y como siempre, meditemos en ellas.

ARTÍCULO PRIMERO: 

CREO EN DIOS PADRE TODOPODEROSO, CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA

Dios es el Ser Supremo, infinitamente perfecto, Creador y Señor del cielo y de la tierra

Sólo Dios no ha recibido el ser de nadie; todo lo demás tiene el ser recibido de Dios. Sólo Dios es absolutamente independiente; todos lo demás seres dependen de Dios.

Algunas pruebas de la existencia de Dios:

1ª- Todas las cosas nos están diciendo: Dios nos ha dado el ser y no nosotras mismas.

Los seres que vemos, no se han creado a sí mismos: luego, existe un Creador.

Yo mismo no me di el ser: mis padres tampoco se lo dieron a sí mismos; luego es necesario llegar a una causa primera, que es Dios.

Sin causa primera no hay segunda, ni tercera…

2ª- El mundo entero con su orden admirable revela la existencia de Dios, sabiduría infinita. Para que haya orden, es necesaria la inteligencia. En el universo vemos un orden impresionante, matemáticamente exacto. Luego, Dios es esa Inteligencia Creadora.

3ª- Todos oímos en el fondo de nuestra conciencia, una voz que nos dice: No puedes matar, robar; haz el bien evita el mal; los buenos serán premiados, los malos castigados. Sólo el Ser Supremo puede hablar en forma igual y con tanto imperio a todos los hombres.

Niegan la existencia de Dios los que quisieran que no existiera, para poder pecar sin remordimientos de conciencia.

Dicen los impíos: “si hubiera Dios no permitiría tantos males sobre la tierra”. Respondemos: Dios permite el mal para sacar siempre un mayor bien.

Nuestro pequeño entendimiento muchas veces no puede comprender el bien que resulta de los males que nos afligen.

El profeta David (salmo 91) dice: “¡Cuán grandes son, Señor, tus obras! ¡Cuán insondable la profundidad de tus designios! El hombre insensato no conoce estas cosas, ni entiende de ellas el necio”.

Mas siempre resultarán ciertas las palabras del apóstol S. Pablo (Romanos, VIII, 28):Sabemos que para los que aman a Dios todas las cosas se convierten en bien”.

Procuremos, pues, amar a Dios de veras y sea ése nuestro principal deseo.

Unidad de Dios: Hay un solo Dios

No puede existir más que un Ser Supremo. Admitir varios dioses, es negar al verdadero Dios. En el supuesto de varios dioses, tendrían más poder todos juntos que uno solo.

Por consiguiente, ninguno sería omnipotente, y, por lo tanto, ninguno sería verdadero Dios.

Dios tiene todas las perfecciones en grado infinito; esto es, sin límites.

  • Dios es infinitamente grande: el mundo entero, comparado con Dios, es menos que una gota de agua frente a toda la inmensidad de los mares. Siendo el mundo entero como nada en comparación de Dios, yo, comparado con Dios, ¿qué soy?
  • Dios es espíritu purísimo: no tiene cuerpo. Aunque no tiene ojos corporales, ve; Él es quien nos da la vista, oído y todo cuanto tenemos.
  • Dios es un ser simplicísimo: no tiene parte alguna, ni mezcla, ni composición.
  • Dios es eterno: siempre ha existido, existe y existirá.

Dios no pudo tener principio: Justamente, porque si no hubiera existido siempre, ¿de quién habría recibido Él la existencia? Ya no sería Dios. Además, la causa primera, o es primera, o no es.

  • Dios es inmutable: no está sujeto a mudanza alguna. La mudanza está sólo en las criaturas.
  • Dios es infinitamente bueno: es la bondad por esencia y de Él viene todo lo bueno.
  • Dios es infinitamente sabio: todo lo sabe; conoce todo lo pasado, lo presente y lo porvenir.
  • Dios es omnipotente: todo lo puede.

Dios no puede pecar, ni hacer lo que implica una contradicción. Poder pecar es una imperfección, es falta de poder, lo mismo que contradecirse.

Dios ha criado, conserva, gobierna y dispone todas las cosas a su voluntad. Providencia divina es el cuidado con que Dios dirige todas las cosas al fin por Él señalado; se extiende aún a las cosas más pequeñas.

Todo lo que sucede es porque Dios así lo quiere o lo permite.

Unas cosas Dios las quiere y las manda; otras Dios no las impide, como el pecado, por no quitar al hombre su libertad, y también porque del mal sabe Dios sacar grandes bienes.

Siendo, pues, Dios infinitamente bueno, sabio y poderoso, amémosle de todo corazón, acatemos humildemente todas sus disposiciones y pongamos en Él toda nuestra confianza.

Nuestro presente y porvenir están en las manos de Dios; nada hemos de temer, si procuramos servirle fielmente.

  • Dios es infinitamente santo: ama la virtud y aborrece la maldad.
  • Dios es infinitamente justo: premia o castiga a cada uno según sus obras.
  • Dios es infinitamente misericordioso: llama al pecador y perdona al que se arrepiente de corazón.
  • Dios es veraz: no puede engañarse ni engañar.
  • Dios es infinitamente fiel: cumple sus promesas y amenazas.

Dios es inmenso: está en todas partes y no está limitado por espacio o lugar alguno. Dios está en Sí mismo y todas las cosas están en Dios. Es Dios quien contiene y sostiene todas las cosas y no las cosas a Dios.

Dios está en todo lugar: por esencia, con todo su Ser; por presencia, viéndolo todo, hasta nuestros pensamientos más ocultos; y por potencia, dando y conservando el ser a todas las cosas.

Dios está de una manera especial: en el Cielo, donde deja ver su divina esencia, causando gozo infinito a los bienaventurados; en el alma del justo, Dios está por la gracia y caridad; y en el templo que es casa de oración, Dios está como en un trono de misericordia, dispensando favores particulares.

Puesto que Dios está y nos ve en todo lugar, por respeto a su presencia abstengámonos siempre de pecar.

  • Dios es el principio de todas las cosas, porque Él las ha creado todas.
  • Dios es el fin de todas las cosas, porque todas las ha hecho para su mayor gloria. Todas las cosas dan gloria a Dios, aún los malos; pues con ellos especialmente se manifiestan la paciencia, misericordia y justicia de Dios. Sólo Dios es Señor y Dueño absoluto de todas las cosas.

Dios tiene riqueza, paz, alegría, hermosura y todos los bienes sin límites; Él mismo es el Bien infinito.

Dios tiene entendimiento y voluntad. Dios no tiene memoria; no la necesita, porque todo lo tiene presente, aun lo pasado y lo porvenir.

Trinidad de Dios 

En Dios hay tres Personas realmente distintas. Se llaman: El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. El Padre es Dios. El Hijo es Dios. El Espíritu Santo es Dios.

Las tres Personas Divinas son el verdadero Dios. Son un solo Dios porque las tres Personas Divinas son un mismo Dios, esto es, tienen una misma y única esencia o naturaleza divina.

El Padre es el mismo Dios que el Hijo y que el Espíritu Santo.

El Hijo es el mismo Dios que el Padre y que el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es el mismo Dios que el Padre y el Hijo.

Tres personas realmente distintas quiere decir que una persona no es la otra.

Ejemplo: Tres ramas de un árbol son distintas, pero son un solo árbol. El color, el olor y el sabor de una naranja son tres cosas distintas, pero es una sola naranja. Tres ángulos de un triángulo son distintos, pero son un mismo triángulo.

No obstante, una rama no es todo el árbol, ni el color es toda la naranja, ni el ángulo es todo el triángulo.

Mas en Dios, Ser simplicísimo, el Padre es todo Dios, el Hijo es todo Dios, y el Espíritu Santo es todo Dios.

Cómo las tres Personas Divinas son realmente distintas, y un solo Dios, es un misterio. Este misterio se llama Misterio de la Santísima Trinidad.

El Padre es la primera Persona, porque no procede de otra Persona y de Él proceden el Hijo y el Espíritu Santo.

El Hijo es la segunda Persona, porque de Él y del Padre procede el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es la tercera Persona, porque procede del Padre y del Hijo.

El Padre se conoce, y al conocerse forma una imagen viva y consustancial de sí mismo; ésta es la Persona del Hijo.

El Padre y el Hijo se aman: ese amor vivo y consustancial es la Persona del Espíritu Santo.

Las tres Personas son eternas; las tres han existido siempre y ninguna existió primero que la otra. Las tres Personas son en todo iguales, porque las tres son un mismo Dios. Por consiguiente, las tres Personas son igualmente buenas, sabias, etc.

Al Padre se le atribuye la omnipotencia, porque es el principio de las otras dos personas. Al Hijo se le atribuye la sabiduría, porque es el pensamiento, la idea, el Verbo del Padre. Al Espíritu Santo se le atribuye la bondad, porque es el amor del Padre y del Hijo. El Padre y el Espíritu Santo no tienen cuerpo; el Hijo tiene cuerpo en cuanto hombre.

La Santísima Trinidad se representa:

El Padre, en forma de anciano, porque es la primera persona:

El Hijo, en forma de hombre joven, porque se hizo hombre y murió joven:

El Espíritu Santo, en forma de paloma, porque así apareció al ser bautizado N. S. Jesucristo:

 

La Creación

Dios es infinitamente feliz en Sí mismo, no necesita de nada ni de nadie. Movido por su bondad infinita, creó en seis días el cielo, la tierra y todo cuanto ellos contienen.

Crear es sacar las cosas de la nada. Dios, por su sola voluntad todopoderosa, creó el mundo.

 

Los Ángeles 

En el cielo Dios creó a los Ángeles y los dotó de dones inefables. Los Ángeles son espíritus puros; no tienen cuerpo. LuzbelLucifer, era el más hermoso de todos: mas lleno de soberbia, se rebeló contra Dios y dijo: ¡No serviré!”

Una tercera parte de los Ángeles acompañó a Luzbel en su rebelión.

Miguel, lleno de celo por el honor de Dios, exclamó: “¡Quién como Dios!”. Luchó contra Luzbel y le venció.

Satanás y los demás Ángeles rebeldes fueron arrojados al infierno. Llamamos demonios a los Ángeles rebeldes.

Antes que los Ángeles pecaran, el infierno no existía. Dios creó el infierno para castigo de los demonios y demás pecadores impenitentes.

Los Ángeles buenos en premio de su fidelidad, fueron confirmados en la gracia y ven claramente a Dios.

Aunque los Ángeles estaban en el cielo, no veían a Dios; estaban en un lugar de prueba, como estamos ahora nosotros.

Si los Ángeles hubieran visto a Dios, no habrían pecado. Dios es infinitamente bueno y hermoso; quien le ve, no puede dejar de amarle.

La historia de los Ángeles buenos y malos es para nosotros una lección utilísima que no debemos olvidar: Si servimos a Dios, imitamos a los Ángeles buenos e iremos a gozar con ellos eternamente en la gloria. Si pecamos y no nos arrepentimos, imitamos a los demonios y con ellos iremos a sufrir eternamente en el infierno.

Los Ángeles son ministros de Dios. Todos tenemos un Ángel Custodio, que nos acompaña y guarda continuamente.

Debemos tener gran devoción y respeto a nuestro Ángel custodio, procurando evitar el pecado para no ofender su santa presencia.

Los Ángeles buenos son representados como niños o jóvenes con alas, para manifestar su hermosura y la rapidez con que se trasladan de un lugar a otro.

Los demonios son representados en formas horribles, para manifestar su gran fealdad.

El hombre

El hombre es un ser racional compuesto de cuerpo y alma. El alma es un espíritu inmortal. El alma ejerce actos espirituales, como el pensar, querer, etc.; por consiguiente, es espíritu.

Es inmortal, pues, siendo una substancia espiritual, simple, no tiene partes en que se pueda descomponer.

Además, el alma humana ha sido elevada por Dios a la vida sobrenatural de la gracia, para gozar eternamente con Él en la gloria.

La fe y la sana razón nos dicen que nuestra alma no muere con el cuerpo, sino que va a recibir premio o castigo eternos, según sus obras.

El hombre es libre; puede hacer el bien o el mal, hacer una cosa o no hacerla; o puede hacer una en vez de otra.

Tenemos libertad para hacer el mal, pero no el derecho de hacerlo.

Por lo mismo que uno es libre para hacer el bien o el mal, merece premio o castigo.

El hombre fue la última obra de la creación. Fue creado a imagen y semejanza de Dios.

Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”.


El Señor formó del barro el cuerpo del primer hombre; sopló en su rostro y le infundió el alma racional, dándole así la vida.

El primer hombre se llamó Adán.

Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo: Hagámosle una ayuda semejante a él”.

Estando Adán dormido, Dios le sacó una costilla; y con ella formó a la mujer y la presentó a Adán, quien la aceptó por esposa.

La creación del primer hombre y de la primera mujer en la forma indicada, no es imposible. Dios, por ser omnipotente, puede sacar las cosas de la nada; con más razón puede cambiar una cosa en otra. De hecho, el hombre tiene una costilla menos que la mujer.

La primera mujer se llamó Eva. Todos los hombres descendemos de Adán y Eva.

Adán y Eva, adornados por Dios con la gracia santificante, moraban en el Edén o Paraíso terrenal: estaban llenos de felicidad, libres de la muerte y demás miserias.

Del Paraíso terrenal habrían sido trasladados al celestial, sin pasar por la muerte.

Todo obedecía a la voz del hombre.

Dios concedió estos dones a Adán y a todos sus descendientes, con la condición de que Adán no comiera de la fruta del árbol llamado “de la ciencia del bien y del mal”.

Esta prohibición tenía por fin probar la fidelidad de nuestros primeros padres y que demostraran reconocer el supremo dominio que tiene Dios sobre todas las cosas.

Pecado de Adán y Eva

Eva, engañada por el demonio, que se le presentó en figura de serpiente, comió la fruta prohibida, y comió también Adán, invitado por Eva.

El pecado de Adán y Eva se llama original. Por este pecado, Adán y Eva perdieron la gracia de Dios, fueron arrojados del paraíso terrenal, y quedaron sujetos a la muerte y a todas las miserias de la vida.

Este pecado fue de soberbia y grave desobediencia.

Pero Adán y Eva hicieron penitencia y se salvaron.

Han heredado el pecado original todos los descendientes de Adán por generación natural, menos María Santísima.

Jesús no lo pudo tener, porque su Persona divina es incapaz de pecado y no procedió de Adán del mismo modo que los demás hombres.

María no lo tuvo por privilegio especialísimo, en previsión de que sería la Madre de Dios.

Celebramos este privilegio de María el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción.

El pecado de Adán acarreó al género humano la privación de la gracia de Dios, la ignorancia, la inclinación al mal, la muerte y todas las demás miserias.

Por el pecado original, nosotros, cuando empezamos a existir, no tenemos la gracia de Dios y demás dones, que tendríamos, si Adán no hubiera pecado.

El pecado original fue voluntario y, por tanto, culpa de nosotros, sólo porque Adán lo cometió voluntariamente como cabeza de la humanidad.

Nosotros, al contraer el pecado original, no pecamos con nuestra propia voluntad; por esto Dios no castiga, sino que simplemente no premia con el cielo al que muere con el solo pecado original.

Los hijos de un padre que ha disipado sus bienes, son pobres; así nos sucede a los descendientes de Adán pecador. Por otra parte, el cielo es un don, y Dios no está obligado a dárnoslo, ni tenemos nosotros derecho alguno. Dios nada debía a Adán y a sus descendientes.

La gracia original y todos los demás dones sobrenaturales eran concedidos graciosamente, con la condición de que Adán cumpliera el precepto divino.

Es, pues, muy justo que los descendientes de Adán heredemos el pecado original.

Sin embargo...

La historia no termina aquí…

Gracias a Dios, tiene un final feliz y muy hermoso. Vamos a seguir con esta maravillosa historia el lunes que viene, y los invito a saborear estas verdades. Por ejemplo: que Dios es omnipotente. Si así lo es, y yo así lo creo… ¿de qué tengo miedo?

“Quien a Dios tiene, nada le falta. Solo Dios basta”.

Nos vemos la semana que viene en

Formación con Luis María

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