LECCIÓN 34: DISPOSICIONES NECESARIAS PARA COMULGAR BIEN


05 Sep
05Sep

La Eucaristía produce en nosotros sus maravillosos efectos, si la recibimos con las debidas disposiciones. 

Para hacer una buena comunión son necesarias tres cosas: 

1º- Estar en gracia de Dios. 

2º- Estar en ayunas unas horas antes de la comunión. 

3º- Saber lo que se va a recibir, y comulgar con devoción. 

PRIMERA DISPOSICIÓN  

Está en gracia de Dios el que no tiene pecado mortal, ni el original. El que comulga en pecado mortal comete un horrible sacrilegio. El que ha cometido pecado mortal debe confesarse antes de comulgar. No basta ponerse en gracia de Dios por medio de un acto de contrición perfecta, sino que es necesario confesarse antes de comulgar. Así lo manda la Santa Iglesia para mayor reverencia y respeto a tan gran Sacramento. 

Para recibir los demás sacramentos de vivos es suficiente un acto de contrición perfecta, aunque es más seguro confesarse. Quien, después de haberse confesado bien, recordase algún pecado grave que ha olvidado en la confesión, puede ya comulgar; no necesita confesarse de nuevo antes de comulgar. Deberá confesar el pecado olvidado en la primera confesión que hiciere. 

No es necesario confesarse cada vez que uno comulga. Para poder comulgar, la confesión es necesaria sólo cuando después de la última confesión se ha cometido algún pecado mortal. 

Estando en gracia de Dios, uno puede comulgar siempre que quiera y aun todos los días. Este es el tema de la próxima lección que veremos, Dios mediante. 

No obstante, la piadosa costumbre es confesarse cada ocho o quince días, o cada mes, según lo que aconseje el confesor. 

Quien tiene sólo pecados veniales, puede comulgar sin confesarse, pues tiene la gracia de Dios. Conviene, no obstante, antes de comulgar, purificar bien el alma con actos de contrición. Aunque hayan pasado algunos días sin comulgar, puede uno comulgar de nuevo sin confesarse. 

SEGUNDA DISPOSICIÓN   

Para comulgar se requiere el ayuno natural, al menos de una hora, el cual se rompe con cualquier cosa que se tome por modo de comida o de bebida. 

Puede comulgar quien tragó algún residuo de comida que quedó entre los dientes, o alguna gota de agua al lavarse, pues estas cosas no se toman por modo de comida o bebida. 

Pueden comulgar sin estar en ayunas los enfermos que están en peligro de muerte. Esta comunión se llama Viático, porque es el mejor sustento del alma en su viaje a la eternidad. Los tales enfermos pueden recibir el Santo Viático varias veces y aun diariamente, si así lo desean y tienen comodidad para ello. 

También se puede tomar alguna medicina, aunque no sea líquida. 

TERCERA DISPOSICIÓN

Saber lo que se va a recibir quiere decir conocer lo que la doctrina cristiana enseña acerca de este Sacramento y creerlo firmemente. 

Comulgar con devoción quiere decir: Acercarse a la Sagrada Comunión con humildad y modestia, así en la persona como en el vestido, y prepararse antes y dar gracias después de la Sagrada Comunión. 

La preparación a la comunión consiste en considerar lo que vamos a recibir y en hacer actos de fe, esperanza, caridad, contrición, adoración, humildad y deseo de recibir a Jesucristo. 

La acción de gracias después de la Comunión consiste en recogernos interiormente y honrar al Señor dentro de nosotros mismos, renovando los actos de fe, esperanza, caridad, adoración, agradecimiento, ofrecimiento y petición, sobre todo de aquellas gracias que son más necesarias para nosotros o para las personas de nuestra mayor obligación. Conviene que la acción de gracias dure a lo menos un cuarto de hora.  

La falta de tiempo para la preparación y acción de gracias no debe ser motivo para dejar la Comunión. En este caso basta una breve oración; por ejemplo: ¡Jesús mío, creo en Vos, espero en Vos, Os amo sobre todas las cosas! Un medio práctico para la preparación y acción de gracias es valerse de un devocionario, leyéndolo muy atentamente. No obstante, es mejor, sobre todo en la acción de gracias, no valerse de ningún libro, sino entretenerse muy devotamente en conversar con Jesús. 

Cuando comulgamos, Jesucristo permanece en nosotros con su real presencia, hasta que las especies sacramentales se han consumido. 

MANERA DE COMULGAR

La Sagrada Comunión se debe recibir de rodillas, las manos juntas delante del pecho, la cabeza medianamente levantada sin moverla, los ojos vueltos a la Sagrada Hostia, la boca abierta moderadamente y la lengua un poco afuera sobre el labio inferior. La Sagrada Hostia se deja humedecer un poco en la boca y se traga lo más pronto posible. No se debe masticar la Sagrada Hostia; pero aunque se toque con los dientes no es falta ninguna. Si se pega al paladar, ha de despegarse con la lengua y no con los dedos. La toalla o paño de la comunión se debe tener de manera que recoja la Sagrada Hostia, si por casualidad se cayere. 

Precepto de la Comunión:  

Hay obligación de comulgar todos los años por Pascua Florida o de Resurrección y cuando hubiere peligro de muerte. El precepto de la Comunión Pascual empieza a obligar a la edad en que el niño es capaz de comulgar con las debidas disposiciones. Ordinariamente es a los siete años. Cuando el niño llega al uso de razón debe recibir la primera Comunión; así lo declaró el Papa Pío X. 

Para poder recibir la primera Comunión basta conocer los principales misterios de la fe, y las disposiciones necesarias para confesar y comulgar debidamente. Después se debe continuar estudiando el catecismo hasta estar completamente instruido en todos los deberes del cristiano. 

Los que, siendo por la edad capaces de ser admitidos a la Comunión, no comulgan, o porque no quieren, o porque no están instruidos por su culpa, cometen pecado. Pecan, además, los padres y los que haces sus veces, si por su culpa se difiere la Comunión, y de ello tendrán que dar a Dios rigurosa cuenta. Los que deben recibir la primera Comunión harán muy bien en pedir a sus padres que no sólo les acompañen a la Iglesia para un acto tan grande, sino también que comulguen. (Obviamente si tienen las correctas disposiciones)

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