LECCIÓN 3: LA SEÑAL DEL CRISTIANO


19 Oct
19Oct

¡Queridos lectores y estudiantes de la más bella de las ciencias!

¡Bienvenidos a esta breve pero hermosa lección, que les ayudará muchísimo en la vida cotidiana, y hoy lunes, para iniciar la semana en el nombre de Dios!

Por eso, hoy veremos:

El nombre de cristiano.

Y lo primero que afirmamos es que somos cristianos por la gracia de Dios.

Ser cristiano es uno de los beneficios más grandes que el Señor nos ha dispensado; por lo cual debemos dar muchas gracias a Dios todos los días.

Pensemos que podríamos haber nacido en el seno de otra religión. Podríamos ser como cualquier otra persona que actualmente se halla en una religión falsa, como es el budismo o el mahometismo. Y, sin embargo, no; estamos en la religión verdadera, que procede del Dios verdadero, y que otorga la salvación eterna y definitiva a nuestras almas. ¿Existe un regalo más grande que éste?

¿De dónde viene esta palabra “cristiano”?

La palabra “cristiano” viene de Cristo, Nuestro Señor. Somos seguidores de Cristo. Así como lamentablemente existen budistas, seguidores de un tal Buda.

Pero… ¿qué hay que hacer para ser cristiano?

Es cristiano todo el que ha recibido el verdadero bautismo de Jesucristo. Cristiano quiere decir hombre que está bautizado y profesa la fe y la ley de Jesucristo.

La fe y la ley de Jesucristo son santas; por consiguiente, todos los que profesan de veras esta fe y esta ley, serán también virtuosos y santos.

Sin embargo… ¡atención! Porque hay cristianos verdaderos y cristianos falsos.

Cristianos verdaderos son los que cumplen lo que manda la religión cristiana; cristianos falsos son los que no lo cumplen. Así de simple.

Para ser cristiano verdadero es necesario conocer y practicar la doctrina cristiana.

Doctrina cristiana es la que enseñó Nuestro Señor Jesucristo.

La primera y principal obligación de todo cristiano llegado al uso de razón, es aprender bien la doctrina cristiana.

El cristiano que no practica la doctrina de Jesucristo, no va al cielo; y para practicarla es necesario conocerla. No basta saber el catecismo de un modo rutinario; es necesario entenderlo. Para esto hacemos este curso de formación: para asegurarnos nuestra entrada al Cielo y ayudar a nuestros hermanos.

El catecismo nos enseña el camino del cielo, porque nos explica la doctrina de Jesús. Las demás ciencias nos enseñan los conocimientos útiles para nuestro bienestar en la tierra. El estudio del catecismo, por tanto, es mucho más importante que el estudio de todas las otras ciencias: El cielo y la salvación del alma valen infinitamente más que la tierra y todos los bienes temporales; esa es la simple razón.

¿Existe alguna “señal” para identificarse como cristiano? Claro que sí:

La señal del cristiano es la Santa Cruz, porque es figura de Cristo crucificado, que en ella nos redimió.

La santa cruz representa las principales verdades de la religión cristiana. Es una síntesis hermosa y perfecta de lo que profesamos.

Estas son: Unidad y Trinidad de Dios, y Redención.

Unidad de Dios quiere decir que hay un solo Dios.

Trinidad de Dios quiere decir que en Dios hay tres personas realmente distintas.

Redención significa que el Hijo de Dios se hizo hombre, padeció y murió en la cruz para salvarnos. ¡Qué tremendo resumen de verdades contiene esta señal!


En la señal de la Santa Cruz, con las palabras expresamos la Unidad y Trinidad de Dios, y con la figura de la cruz, la Pasión y Muerte de N. S. Jesucristo.

Haciendo la señal de la Santa Cruz manifestamos profesar todas estas verdades y todas las demás que de ellas se derivan. Y lo hacemos visiblemente, en público. ¡Qué testimonio en sí mismo!

La señal de la cruz se hace trazando con la mano dos líneas: una de arriba abajo y otra de la izquierda a la derecha, como indica esta figura.

1

3 † 4

2

El cristiano usa de esta señal en dos maneras. Estas son: Signar y santiguar.

Signarse es hacer tres cruces con el dedo pulgar de la mano derecha; la primera en la frente; la segunda en la boca; y la tercera en el pecho, diciendo:

Por la señal † de la Santa Cruz

de nuestros † enemigos

líbranos, Señor † Dios nuestro.

Hacemos la señal de la cruz en la frente, porque nos libre Dios de los malos pensamientos; en la boca, porque nos libre Dios de las malas palabras; y en el pecho, porque nos libre Dios de las malas obras y deseos.

Santiguarse es hacer una cruz, llevando la mano derecha a la frente, diciendo:

En el nombre del Padre, luego al pecho, diciendo: y del Hijo, de aquí al hombro izquierdo y al derecho, diciendo: y del Espíritu Santo, y se termina con la palabra Amén.

1

3 † 4

2

Para hacer la señal de la Cruz usamos la mano derecha, porque es la principal, y en el servicio de Dios hemos de usar lo mejor.

Cuando hacemos la señal de la Cruz, el pasar de la izquierda a la derecha indica que por virtud de la Santa Cruz hemos pasado del estado de culpa al estado de gracia.

La señal de la Cruz debe hacerse con devoción.

Es cosa utilísima hacer a menudo la señal de la Cruz porque tiene la virtud de avivar la fe, desechar las tentaciones y alcanzar de Dios muchas gracias.

Conviene usar de la señal de la Cruz por la mañana, al levantarnos y por la noche, al acostarnos; al principio y al fin de la comida y del trabajo; al entrar y salir de la Iglesia y especialmente al comenzar la oración.

Siendo la Cruz el signo de nuestra redención, es muy conveniente que toda familia cristiana tenga un cuadro o imagen de Jesús crucificado en lugar visible y principal de la casa.

 

Para terminar con esta breve pero intensa lección, indiquemos las principales partes de la Doctrina Cristiana, que desarrollaremos las próximas lecciones, de a poco.

Y lo hacemos hablando de los deberes del cristiano, los cuales son:

Creer las verdades de la fe; orar con frecuencia; observar la ley de Dios y de la Iglesia; y recibir con devoción los Santos Sacramentos.

Por consiguiente, el cristiano, al llegar al uso de razón, debe saber lo que ha de creer, orar, observar y recibir. Estas cuatro cosas están contenidas:

en el credo, lo que se ha de creer;

en el Padre nuestro y demás oraciones de la Iglesia, lo que se ha de orar;

en los Mandamientos de la ley de Dios y Preceptos de la Iglesia, lo que se ha de observar;

y en los Sacramentos, lo que se ha de recibir.

Las partes principales de la Doctrina Cristiana, pues, son cuatro: Credo, Padre nuestro, Mandamientos y Sacramentos.


Conclusión:

No dejemos de practicar lo que aprendemos cada semana. Esencial es poner en práctica, y no solo estudiar y retener en la memoria, porque de lo contrario, realmente de nada sirve. Queridos amigos, los invito a tomarse muy en serio la oración diaria. Y todo comienza con la señal del cristiano, que es la Santa Cruz de Jesús, con la cual nos redimió. Cada mañana, y en cada momento que podamos, hagamos la señal de la cruz con mucha devoción, cosa tan simple y meritoria para la eternidad.

Los espero en la próxima entrada, la semana que viene.

¡Ave María purísima, sin pecado concebida!

Formación con Luis María.

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