LECCIÓN 14: EL PERDÓN DE LOS PECADOS, LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE Y LA VIDA PERDURABLE


03 Jan
03Jan

Queridos lectores y amigos de formación:

Hoy retomamos nuestras lecciones, y vamos ya por la 14.

INTRODUCCIÓN

No queremos perder nuestro estilo de sencillez y brevedad que nos caracteriza. Y tampoco queremos caer en la repetición; preferimos ir a lo esencial evitando exponer los mismos temas dos veces. Aclaramos esto de antemano, porque, así como ésta, habrán lecciones que nos parezcan sumamente cortas, pero que en verdad, se pueden complementar con lo dicho en lecciones anteriores.

Hoy daremos por terminado el cuerpo del Credo. En esta breve lección meditaremos sobre los últimos tres artículos, que son el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna.

Les dejaré el enlace a los temas ya tratados antes.

Empecemos:

ARTÍCULOS X, XI y XII

El perdón de los pecados significa que Jesucristo ha dado a su Iglesia el poder de perdonar todos los pecados. El bautismo y la Penitencia son los Sacramentos instituidos para el perdón de los pecados, y los veremos detenidamente en el cuerpo de formación dedicado a los Sacramentos, próximamente.

La resurrección de la carne significa que el cuerpo de todos los hombres ha de resucitar. Para profundizar en este tema, vayan a la lección 11, en el título Resurrección 

La vida perdurable o eterna significa que después de esta vida presente hay otra: o eternamente bienaventurada para los buenos en el cielo, o eternamente infeliz para los malos en el infierno. Para profundizar en estos temas, podemos volver a la lección 11, en los títulos dedicados a ello: muerte, juicio, cielo, infierno y demás: LECCIÓN 11 

Terminamos el rezo del Credo diciendo "Amén", que significa: Así es: así lo creo.

CONCLUSIÓN

Nuestra alma jamás morirá; ha tenido principio, pero no tendrá fin. 

Mientras exista Dios, existirá nuestra alma. 

Dentro de mil millones de años y de siglos nuestra alma existirá y estará en el cielo o en el infierno, según como nos hayamos portado en el brevísimo tiempo de esta vida. 

¡Locura grande es cometer pecado! ¡Por cosas que han de pasar tan pronto, perder un cielo eterno, merecer un infierno eterno!...

No seamos locos...

Seamos racionales, tal cual Dios nos creó. 

Recordemos el fin de nuestra existencia, yendo a la lección 1, las nociones generales y no sigamos la corriente, a la mayoría; porque "al fin de la jornada, aquel que se salva, sabe; y el que no, no sabe nada", como dice la copla popular española tan olvidada. Y Nuestro Señor: "¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si al final pierde su alma?" (Lc 9,25). 

¡Salvemos nuestras almas! No perdamos tiempo en cosas que no valen y pasan. Salvemos nuestras almas, porque si no nos preocupamos nosotros, nadie lo hará por nosotros.

Hemos visto todo lo que el hombre necesita creer para ser salvo: el Credo. Aferrémonos a nuestra fe para afrontar con éxito los embates del demonio en este mundo infiel. Creamos con firmeza y practiquemos con convicción el Credo que nos lleva a la salvación.

Seguiremos estudiando y meditando el gran tesoro de nuestra santa religión católica, cada semana, con perseverancia.

Próximamente abordaremos lo que hemos de ORAR para llegar al cielo.

Buena y santa semana, y los espero siempre en este mismo sitio, para seguir formándonos con

Luis María


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